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NEUROCODEX® y el desarrollo del potencial humano

NEUROCODEX constituye una aproximación teórico-pragmática, orgánica y evolutiva del estudio, comprensión y transformación positiva del ser humano. Asumiendo la vida como un continuo, donde la intervención humana es la que la recrea en categorías, su metodología fundamental consiste, en primer lugar, en la búsqueda de aportes significativos e innovadores en la filosofía, las ciencias, tecnologías, artes y humanidades compatibles con tal fin. Una vez halladas, las estudiamos, ensayamos, aplicamos y extraemos lo demostrablemente útil, lo simplificamos e integramos al resto de lo que vamos “filtrando” de todos esos aportes.

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Además, añadimos nuestros propios descubrimientos, sistematizaciones y comprobaciones. Luego de aplicar la metodología durante varios decenios, hemos llegado a la visión actual (provisional, como toda perspectiva orgánica) de que la actividad humana gira en torno a la manera particular como el cerebro humano codifica la experiencia de vivir, lo que hay y lo que puede haber, en un permanente intercambio cibernético con el entorno, registrado éste mediante los sentidos y organizado según funciones neurolingüísticas. De tal forma que la codificación, esto es la manera particular y específica como cada cerebro crea la correspondencia entre lo experimentado y su representación-simbolización, guía la experiencia de vivir. De allí el nombre de NEUROCODEX®. Aspiramos a contar con modelos matemáticos que permitan organizar las propuestas y hallazgos de NEUROCODEX en una estructura formalizada.

En sentido suave decimos que es la ciencia, el arte y la tecnología de convertir las competencias cerebrales humanas en herramientas virtuales o mentales, útiles y sencillas para co-construir un mundo armónico y solidario.

En vista de que su denominación surgió en el 2006, decidimos convertirlo en un tributo a Sigmund Freud, Jean Piaget y Lev Vigotsky, ya que esa fecha coincidió con el 150 aniversario del nacimiento del primer gran sistematizador de la experiencia humana y con los 110 del padre de la epistemología genética y del precursor de la neuropsicología social, trío de genios que dedicó su vida al estudio, comprensión y búsqueda de transformación positiva del ser humano.

En NEUROCODEX, producto del trabajo realizado hasta ahora, hemos elaborado una serie de postulados que guían nuestro accionar cotidiano. Pasamos a enumerar algunos de ellos por la importancia que adquieren para el desarrollo del potencial humano:

La vida es un proceso continuo de transformaciones sucesivas, partículas y energía en movimiento, donde las esencias y los instantes son meras percepciones sesgadas del cerebro humano, codificados mediante el lenguaje y el protolenguaje (Bunge), (Maturana).

El cerebro humano está diseñado para representar lo que hay, no para conocer la realidad tal cual es. Es un VERSIONADOR de lo que llamamos realidad-real. Nos apoyamos fundamentalmente en el constructivismo relativo para ello (Calvin, Dennett).

El cerebro humano está diseñado sólo para aprender: “Si basura entra, basura sale; si nutrientes entran, efectos nutritivos salen” (Bandler), (LLinás). En los casos de resiliencia ocurre que la plasticidad cerebral usa los estímulos competentes para resignificar ciertos acontecimientos.

Elaboramos cuatro “realidades” independientes, cada una con sus propias reglas, aunque fuertemente conectadas sistémica y cibernéticamente entre sí: A) Externa o física, la cual puede ser detectada mediante aparatos que no tienen directamente que ver con nuestras percepciones, salvo que han sido construidos por nosotros. B) Neurovirtual: Corresponde a nuestra representación “mental”. Es individual, única e irrepetible, el “teatro de la mente”. C) Neurosocial: La red intangible entre los distintos seres que compartimos la experiencia de vivir en el mundo físico. Es insoslayable. D) Neuroespiritual: Recientemente la ciencia se abrió a la búsqueda de metodologías que permitan entrar en este mundo, siempre nombrado y hasta ahora, eludido.

Las versiones que nuestro cerebro elabora son múltiples y se presentan bajo la forma de gradientes (Damasio); no están integradas ni apoyadas una en otra, sino se basan en estructuras organizadas en forma yuxtapuesta: Cerebro instintivo, cerebro emocional, cerebro perceptivo-motor, cerebro cognitivo. Funcionan independientemente aunque interactúan fuertemente. Sólo una pequeña parte del cerebro cognitivo funciona conscientemente, el resto opera en automático y al momento de accionar en el mundo físico, únicamente una decisión puede ser tomada. A esto lo llamamos el “embudo decisorio”, razón por la cual la incongruencia y la contradicción son monedas frecuentes entre los humanos. Lo cotidiano es querer hacer algo y no lograrlo o querer dejar de hacer algo y no detenerlo. En NEUROCODEX logramos la coherencia y congruencia entre los diferentes cerebros mediante estimulaciones particulares –Negociación de partes (O´Connor), Pensamiento Cuántico y holográmico (Calbot), NeuroEstimulación Bilateral Alterna (www.conspiravivir.com), Respuesta Biológica Positiva (Escudero), acuprensión, meditación profunda (Weil)- ya que no suelen ocurrir espontáneamente, salvo en situaciones de intensa significación (p.e. riesgo inminente de morir, durante los 5-10 minutos posteriores al orgasmo masculino, durante la serenidad (requiere seguridad contextual) femenina).

El mayor estímulo competente para la codificación humana es la comunicación entre pares, la cual podemos dividir en dos componentes fundamentales: A) La comunicación en sí (protolenguaje) y B) los actos lingüístico-semánticos, mediados por las características de los signos y símbolos. Dichos componentes también actúan en forma autónoma, dificultando el entendimiento entre los humanos. Decimos: “La comunicación armónica y solidaria no es natural ni espontánea, debemos crearla con tecnología (física y virtual) apropiada”.

La comunicación en sí es inevitable -ya que toda conducta se convierte en mensaje en el cerebro humano-, indispensable para la vida y enmarca todas las decisiones bajo la figura de creencias fundamentales (acerca de mí, el mundo y las demás personas), organizadas en redes virtuales complejas y jerárquicas (Ledoux), (Dilts), (Ceberio y Watzlawick).

El gran organizador de la realidad neurovirtual es la actividad distante, sistémica y simultánea de circuitos electroquímicos conectados a los llamados órganos del sensorio (vista, oído, olfato, gusto, tacto, ubicación espacio-temporal) y motores, los cuales crean patrones de configuración holográmicos, reinterpretados y reorganizados desde las propiedades simbólicas del lenguaje, creando un sistema complejo redundante en el contacto con las otras tres realidades, particular y especialmente con la realidad neurosocial, la cual, a su vez, se configura según relaciones y jerarquías de poder. Mediante las tradiciones de la cultura, la escritura y las expresiones simbólicas se mantienen los patrones neurosociales. Las expresiones del pensamiento científico principalmente y las huellas culturales, son los responsables del mantenimiento de la realidad externa o física. La única posibilidad de contacto entre las realidades 1 y 3 es mediante la 2, es decir, cada cerebro de cada miembro de una comunidad ha de hacer algo específico para que se produzca una realidad común.

Útilmente, podemos reducir las funciones humanas a Pensamientos, Emociones, Sentimientos y Acciones específicas. En NEUROCODEX lo denominamos la P.E.S.A. y lo convertimos en una guía de entrenamiento.

La expresión más relevante del ser humano, más allá de la adaptación, es la TRANSFORMACIÓN de las cuatro realidades. Basta mirar a nuestro alrededor en este instante para percatarnos de que el mundo en que vivimos está hecho a nuestra imagen y semejanza, hasta donde hemos podido lograrlo. Tal don de la transformación podemos destinarlo a la destrucción o a la construcción. En NEUROCODEX trabajamos para que nuestro destino sea constructivo y asumimos que la transformación ES un proceso de MEJORAMIENTO CONTINUO, facilitado por las tecnologías que vamos creando, descubriendo, simplificando, aplicando y verificando su utilidad. Y sólo es posible, socialmente hablando, si existe consenso en las acciones específicas a desarrollar y en los criterios de verificación y evaluación de resultados alcanzables a obtener.

Los cerebros femenino y masculino difieren entre sí, anatómica y funcionalmente hablando. Esto se traduce en formas de percibir, sentir, interpretar y organizar las realidades en forma distinta, derivando consecuencias para la convivencia. Interpretamos que en lugar de opuestas se trata de características COMPLEMENTARIAS.

Con estos principios o postulados, ahora abordaremos el desarrollo de los niños como primera etapa importante en lo que en el futuro adulto van a ser sus marcos de creencias fundamentales, las cuales orientarán y guiarán las acciones e intercambios con sus cuatro realidades que lo alejarán o acercarán a su función transformadora vital.

¿Cuándo iniciamos la educación de un niño?

Al tratarse la vida de un proceso continuo, es importante estar conscientes de que inicio es una palabra que significa “el punto arbitrario en el cual yo comienzo a percibir el desarrollo de algo en particular”. En NEUROCODEX asumimos que la educación de los hijos se inicia en el noviazgo de los posibles padres, ya que los marcos de creencias acerca de lo que cada uno llama crianza, ya están presentes en ese momento y van a influir sobre las decisiones que los futuros padres tomarán sobre el tipo de trato entre sí y con el niño. Veamos cómo es que esto se concreta en una red sistémica humana, desde el embarazo:

La mujer envía mensajes químicos a su bebé en la barriga que contribuyen a la configuración de los circuitos nerviosos relacionados con emociones y actitudes posteriores, pues el conjunto de hormonas, neurotransmisores, mensajeros, etc que van por la sangre llevan los mensajes necesarios para estructurar las bases de una actitud en el niño desde esos tempranos estadios. Si la madre está ansiosa, por ejemplo -y una embarazada se angustia si no tiene un respaldo de seguridad para ella y el bebé, generalmente aportado por un padre o equivalente que afirma verbal y tácitamente: “yo estoy aquí para brindar seguridad y protección”- el niño va a sufrir un estado particular que va a producir un esquema básico, un marco conceptual de amenaza que orientará sus decisiones de adulto, encontrándose con que estas manifestaciones no son conscientes, sino que operan como VERDADES ABSOLUTAS en su cerebro. De esa manera, el futuro de un niño con madre insegura durante su gestación termina siendo limitado, a menos que recodifique en algún momento de su vida el esquema o patrón que tiene instalado inconscientemente, cosa que difícilmente logrará en forma espontánea, sin guías tecnológicas apropiadas.

Este mismo esquema continúa vigente hasta que el niño, una vez nacido, comienza a incorporar otras señales distintas de las químicas de su madre, haciéndolo fundamentalmente atendiendo al rostro de sus padres, aspirando en forma muy acelerada y eficaz las expresiones que comienza a codificar como relaciones con las emociones, sentimientos e interpretaciones que se van generando en su contacto continuo con el alrededor y especialmente con las conductas de los más allegados (primero la madre, luego el padre, hermanos, tíos o cualquier otro significativo que se encuentre por allí). Una verdadera esponja suprema absorbiendo los criterios emocionales y sentimentales que guiarán su futuro marco de decisiones. Proceso que lleva a cabo fundamentalmente desde estructuras aún no cognitivas de su cerebro. -Aquí consideramos importante destacar el papel cada vez más marcado de los mass media como socializadores inconscientes- Con estos descubrimientos resaltamos la importancia de que los novios conversen acerca de su futuro y tomen las previsiones para cuando traigan a un nuevo poblador al planeta. Pues, además, el padre mediante los recordatorios de la madre conectará la responsabildad que le toca.

Vamos a esquematizar esa relación que se extiende al plano de las realidades neurosociales cuando tenemos hijos:

La madre, vía señales químicas precodificadas genéticamente, envía mensajes que van configurando esquemas afectivos correspondientes en el bebé, los cuales se instalan como patrones que guiarán a la persona en el estado adulto. La madre, a su vez, adquiere el sentimiento de seguridad y bienestar a partir del tipo y calidad de relación con la pareja -o algún garantizador de seguridad- para la díada que forma con el hijo por venir.

De esta manera la unidad neurosocial garantiza la seguridad neurovirtual de la persona en crecimiento y lo hace apto para abordar las circunstancias de la vida con aplomo y serenidad.

Este proceso, que como señalábamos más arriba se continúa con la incorporación de los órganos de los sentidos una vez fuera del útero, continua fortaleciéndose con la adquisición del habla, al madurar las estructuras cognitivas correspondientes gracias al intercambio comunicacional. De esta manera, el lenguaje constituye una especie de segundo mensajero que resignifica y reclasifica las experiencias anteriores, creando matices en estructuras filogenéticamente más recientes: el llamado cerebro cognitivo, albergado en las estructuras prefrontales fundamentalmente, siendo ésta una característica específicamente humana. A partir de allí, estamos en capacidad de incorporar realidades virtuales complejas: tiempo, espacio ausente, proyecciones dinámicas mediante abstracción, la cultura, la moral, la postergación, la solidaridad humana. Esto comienza alrededor de los 3-5 años y alcanza su clímax espontáneo con la adolescencia y luego evoluciona gradualmente a lo largo de la vida. Aquí es importante recordar que estas diferentes estructuras versionarias, la P.E.S.A. de las realidades, no van de la mano con las experiencias anteriores, fijadas en el cerebro animal, sino que se yuxtaponen, aunque resulten contradictorias. Las circuiterías cerebrales con órdenes diferentes conviven y sólo al momento de convertirse en acción específica están obligadas a emitir una orden por vez: muevo mi mano o no la muevo. De tal suerte, que el reino de la contradicción sobrevive en nuestra realidad interior o virtual, mientras que en la realidad externa resulta imposible.

De todo esto extraemos la conclusión de que el desarrollo del potencial humano se genera (arbitrariamente) desde el pensamiento de nuestros padres cuando aún no soñaban con generarnos y continúa evolucionando a lo largo de la vida en la medida en que somos capaces de modificar los programas y patrones que se fueron instalando espontáneamente en nuestras PESAs. Si dicha educación la asumimos como verdades inmodificables, dependerá de la flexibilidad con que nuestros ancestros nos educaron el lograr o no un máximo potencial positivo; si aceptamos las nuevas realidades neurosociales de seres en continua evolución, podremos retarnos día a día en la exploración de nuestras capacidades en pos del mundo que deseamos co-construir: la dimensión desconocida…

¿Y cómo podemos utilizar NEUROCODEX para expandir nuestro potencial?

En el siguiente esquema presentamos la visión de la acción de NEUROCODEX sobre el ser humano y la perspectiva que significa la RESPONSABILIDAD de reconocer nuestro papel de co-creadores fundamentales de las realidades vividas y por vivir.

Como podemos observar en el esquema, cuatro tipos de acciones contribuyen a la riqueza del circuito que gira alrededor de la neurocodificación: A) La evolución (hasta ahora en manos de la naturaleza, aunque actualmente ya podemos generar nuevas criaturas o especies). B) El movimiento como expresión básica de la vida que contribuye a la generación de circuitería creativa (Maturana, Llinás). C) La mente, nominalización que sintetiza el trabajo mental con las P.E.S.A.s y D) Las acciones específicas que conducen a modificar lo que hay (realidad física o externa).

En NEUROCODEX trabajamos asumiendo la responsabilidad de nuestro proceder en relación a los cuatro mundos o realidades y vigilamos constantemente que la PESA virtual y la social estén en búsqueda continua de la coherencia para actuar sobre el primer mundo o realidad externa en la dirección que hemos predeterminado. Aunamos esfuerzos por aplicar las herramientas que demuestran efectividad y utilizamos los modos de abordar la experiencia que posee nuestro sistema nervioso, en función de la necesidad específica que se presente: razonamiento formal (usa hemisferio izquierdo), hipnosis, meditación y visualizaciones (usa hemisferio derecho), pensamiento cuántico (integra sistema límbico con hemisferio derecho, fundamentalmente y luego izquierdo). Para ello, utilizamos ciertas herramientas: conversación racional, inducciones hipnóticas, NeuroEstimulación Bilateral Alterna (NEBA), acuprensión, Posiciones perceptivas, meditación profunda, según el caso.

Derivamos una serie de modelos que recogen el espíritu y la práctica exitosa de ser guiados por los postulados, los cuales nombramos siguiendo la mnemotécnica de los acrósticos en su mayoría (Arocha y Montilla), (Arocha):

APUNTE: Para el trazado de logros obtenibles y sostenibles.
RECAPACITE: Para la revisión profunda de estrategias de éxito y motivación.
CAES: Convivencia Armónica Efectiva y Solidaria para abordar la realidad neurosocial.
ICARUS: Con el fin de hacer reuniones cortas, efectivas y fortalecedoras de las instituciones.
RRIEES!!: Acelerador de los procesos de aprendizaje e incorporación de nuevos conocimientos y procedimientos.
MAPI: Modelo de Alta Precisión Integrado. Nos permite analizar opciones y tomar decisiones desde una mirada integral.
IPIROPPLAN: Modelo para el trabajo específico en el coaching y la terapia.

Estos modelos, algunos de ellos inspirados inicialmente en la Programación NeuroLingüística (Bandler, O´Connor), son constantemente perfeccionados y utilizados en la cotidianidad por diferentes personas y grupos de trabajo y serán desarrollados en otra parte. El lector puede encontrarlos en la bibliografía correspondiente.

En la actualidad, creemos que hay dos disciplinas de cambio humano positivo dignas de desarrollar y expandir hasta alcanzar a todos los seres humanos de la tierra: El coaching y la psicoterapia. Ambas cultivan el logro del desarrollo del máximo potencial para alcanzar los deseos en armonía humana. Desde nuestra perspectiva, la distinciones entre ambas son las siguientes:

DISTINCIÓN ENTRE COACHING Y PSICOTERAPIA:

1. El Coaching está dirigido a organizaciones, familias, parejas y personas sanas que desean:

Aclarar o especificar un plan heurístico de vida o rendimiento específico.

Mejorar o adquirir competencias y destrezas de autodesarrollo y comunicación positiva, liderazgo, superar conflictos y malentendidos.

Manejar información tecnológica sobre toma de decisiones, bienestar, comunicación efectiva, conflictos humanos y áreas afines

2. La Psicoterapia está dirigida a organizaciones, familias, parejas y personas que desean:

Superar patologías, conflictos o trastornos emocionales limitantes.

Reorientar una vida signada por el fracaso, la agresión, las enfermedades y la desorientación personal y grupal.

Superar o minimizar patologías físicas y coadyuvar en tratamientos médicos.

Estos fabulosos aportes al ascenso humano, constituyen hoy una excelente vía para la misión de construir un mundo donde a cada uno de nosotros le provoque vivir!

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Por Luis Arocha Mariño y Laura Angelina Montilla. 2006
“¿Para qué vivir inocentemente…?”