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Adultos en Plenitud

En nuestra sociedad, llegar a la ancianidad puede ser algo difícil. Y es que vivimos en una cultura en la que lo que no produce, no sirve, se arrincona, se abandona. Y en donde a una edad relativamente temprana, se sugiere a las personas el retiro. Afortunadamente, se vislumbra un despertar en la conciencia de la sociedad en lo que se refiere al trato y el espacio que debemos dar a las personas que han llegado a la ancianidad.

Adultos mayores en asilos de queretaro

Aun así, la realidad supera el título que les queramos dar a estas personas: «adultos mayores», «adultos en plenitud», «ancianos» o «viejos», lo cierto es que devolvamos a nuestros ancianos el lugar y espacio que se merecen.

Diversas situaciones

Si bien es cierto que un gran sector de la tercera edad en nuestra sociedad padece discriminación y falta de oportunidades, también es cierto que otra parte sí cuenta con el apoyo, cariño y es reconocida y apreciada por la sociedad.

Se considera a una persona «adulto en plenitud» a una persona mayor de 60 años, según una determinación de la Organización Mundial de la Salud (OSM), y está basada en los niveles de desarrollo de los países; hay paises en los que la edad adulta comienza a los 65, pero precisamente determinada por su desarrollo.

El qué hacer para rescatar el valor de los adultos mayores

Imitar a la cultura oriental. En Oriente existe entusiasmo y veneración por alcanzar una mayor edad. En China, el joven trata de igualar la pose y dignidad que le son propias al viejo, y los ancianos tienen privilegios, como dejarse crecer la barba o hablar mientras los demás escuchan.

Educar a la infancia del País. Con programas escolares que traten el tema de la tercera edad, se les enseñe el valor de la ancianidad y se les lleve a visitar las instituciones dedicadas a su cuidado.

Es importante mostrar a los niños que no sólo existen asilos donde muchas veces hay ancianos tristes y enfermos, sino instituciones donde se les dan clases de baile, de manualidades y demás talleres; que esta edad puede ser productiva.

Educar a nuestros hijos en el seno familiar. Con palabras y, sobre todo, con el ejemplo, llevando a visitar a los abuelitos, hablando bien de ellos, tratándolos bien, etcétera.

Involucrar a los ancianos en la sociedad. Creando centros de esparcimiento, aceptándolos en trabajos adecuados a su edad. Que el anciano no se sienta excluido del resto de la población y que pueda seguir sintiéndose productivo.

Pautas, para una calidad de vida en los adultos mayores

  • Propiciar la solidaridad intergeneracional.
  • Incluir al anciano en la toma de decisiones, tanto a nivel familiar como social.
  • Dar acceso al anciano a los cuidados sociales básicos, incluyendo los cuidados de la salud, especialmente para quienes viven en áreas rurales.
  • Negociar con empresas farmacéuticas descuentos a medicamentos esenciales, para facilitar su adquisición.
  • Atender en particular a ancianos infectados con sida, o a aquéllos a cuyo cargo han quedado huérfanos infectados por tal enfermedad.
  • Cuidar de los ancianos con enfermedades mentales como el Alzheimer o similares.
  • Proteger su dignidad y su vida hasta su fin natural, proveyendo los cuidados paliativos.
  • Instar al anciano a conservar su autosuficiencia y movilidad hasta donde le sea posible.
  • Promover una cultura social donde se dé lugar al anciano y se eduque así a la sociedad, tanto en los niveles elementales como en los profesionales.
  • Animar al anciano a comprender la evolución de la sociedad actual e instarlo a que no se sienta ajeno a ella con pesimismo y rechazo.
  • Educar al anciano para el uso de los adelantos tecnológicos elementales en el ramo de la comunicación e información.
  • Favorecer una imagen positiva del anciano en sí mismo, y desterrar de los medios de comunicación falsos estereotipos.
  • Promover una educación intergeneracional, de manera que los ancianos enseñen a los jóvenes y éstos a los ancianos en mutuo intercambio.
  • Animar al anciano a comprender la evolución de la sociedad actual e instarlo a que no se sienta ajeno a ella con pesimismo y rechazo.
  • Educar al anciano para el uso de los adelantos tecnológicos elementales en el ramo de la comunicación e información.
  • Favorecer una imagen positiva del anciano en sí mismo, y desterrar de los medios de comunicación falsos estereotipos.
  • Promover una educación intergeneracional, de manera que los ancianos enseñen a los jóvenes y éstos a los ancianos en mutuo intercambio.

Autor: Mirjana Cesljarevic
visto en: www.ivpnl.com.ve